Lo de la oficina me recuerda a cuando iba al cole.
Por la mañana un monton de gente en el metro con cara de dormido y uniforme de trabajo, cada uno a su respectivo edificio.
En lugar de clase hay trabajo, imprescindible asistencia, si faltas hay que justificarlo.
En el recreo la gente sale a fumar al patio, ahora que eres mayor, a la calle.
Con la merienda y la comida puedes escoger entre ir a alguno de los comedores cercanos, traerte el tupper o el bocadillo en el papel albal.
Cambiamos la figura de profe por la de jefe, cada jefe controla a un grupo de gente.
Cuando terminas de trabajar, vuelves a casa. Alli ya te puedes cambiar y si te apetece irte a jugar con tus amigos o ver como juegan otros mientras tomas unas cervezas.