sábado, 23 de junio de 2012

Humanidades

Hace un año y medio empece a estudiar un grado de humanidades. Es una de esas cosas que no para de darme satisfacciones pero que socialmente ha llevado a varias personas a preguntarme que para que sirve, o dicho de otra manera, que beneficio economico me puede dar. El beneficio economico lo desconozco, pero ocupar mi tiempo en algo que me gusta me parece tremendamente interesante.

Este semestre he tenido la suerte de tener de profesor a Gonçal Mayos, que ante la pregunta de  ¿para que necesitamos las humanidades y la filosofia? contesto lo siguiente: 

Necessitem les Humanitats i –dins d’elles- la filosofia per evitar la definitiva i fatal fragmentació dels sabers, que impedeix la construcció personal –però també col.lectiva- d’un sentit global que dirigeixi la vida i ens situï en la història i la turboglobalització actual. Necessitem humanitats i filosofia interdisciplinars, integradores, transversals, “macro”, rigoroses, crítiques... per a poder fer dialogar la complexitat del món actual i sintetitzar-ne models útils i coordenades vàlides. La resta de sabers i ciències no poden fer-ho o en prescindeixen, però també ens ho reclamen... a l’igual que la gent, cada vegada més desconcertada i angoixada. Avui, o ho fan les humanitat i la filosofia, o senzillament no ho farà ningú.
  
Mi aportacion a su intervencion es parte de un discurso que realizo Federico Garcia Lorca al inaugurar la biblioteca de Fuente Vaqueros en 1931, y que tuve la suerte de leer el otro dia en la entrada de una paritorio poco antes de que naciera el pequeño Max.
 
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?