
Momo decidio hacer una parada mas antes de volver a casa,
le toco el turno a la isla palabras.
En ella variopintos habitantes hablaban
y contaban historias de todo tipo.
El resto escuchaba impasible y respondia a las emociones de los oradores.
Cada semana los oradores se convertian en publico y viceversa.
Y es que en esta isla no habia nada mas que hacer,
todos tenian una oportunidad en este lugar.
Frente a él una mujer explicaba el fin de sus reencarnaciones
en su mismo sexo, y girando la esquina un ventrilocuo
imitaba el sonido de un elefante.
Momo se cansó de ver la television en directo.
Ya se hacia tarde y emprendio su camino de vuelta.
Con poca fortuna intento encontrar el barco de turistas escandinavos
y asi recuperar a su nuevo y ahora perdido perro.