
Momo continuo su camino hacia aguas mas inospitas
de repente vio una chimenea que parecia salir del mar
mas tarde aparecio la isla y en ella una ciudad superpoblada.
Ya en tierra, la gente no le prestaba atencion.
Tenian la mirada vacia.
Esperaban, desesperados, que le vendedor de destinos abriera sus puertas y les diera la orden del dia.
Era un dia de fiesta de triste belleza.
Al principio los nervios y luego la tempestad
se despertaron las ratas y le persiguieron por el bosque
mucho tiempo paso para encontrar la salida.
Al final el mar, su virtud le habia vuelto a salvar.